miércoles, 16 de enero de 2008

Roedor de una tonelada

¿Por qué siempre que los científicos descubren una especie extinguida hace millones de años ésta es gigante? ¿Realmente eran todos enormes? ¿O quizá es que es difícil que se conserven indicios o restos de los más pequeños después de tanto tiempo? Lo último que han hallado es un roedor de un tonelada de peso (http://www.elmundo.es). Al parecer, se extinguió hace entre dos y cuatro millones de años, pero dejó sus restos fósiles en el actual continente Suramericano. Como suele ocurrir en estos casos, no le han puesto un nombre sencillo y fácil de pronunciar. El mega ratón se llama "Josephoartigasia monesi". Echando un vistazo a la fuente original (http://journals.royalsociety.org), averiguamos que lo único que han encontrado son restos fósiles del cráneo del roedor. Mide más de medio metro de longitud y estaban casi intactas ambas mandíbulas y todas las cavidades craneales. Gracias a ello, han podido determinar el tamaño y el peso del animal. Con el miedo que tienen algunas personas a las ratas actuales (igual de peludas, pero mucho más pequeñas), no quiero ni pensar si aún existieran semejantes ejemplares del pleistoceno. Algunos y algunas gritan de pavor por una de pocos centímetros... ¡Imaginaos con una de una tonelada! Investigando el tema, descubro que la fobia a las ratas, junto a animales como arañas y serpientes, es de lo más común, y viene de lejos. Al parecer, se ha transmitido de generación en generación al relacionar a estos roedores con la peste o el hambre (http://www.elcorreogallego.es). El psicólogo clínico Miguel Anxo García asegura que ese miedo se puede tratar y, en el 90% de los casos, se supera. Ahora bien, por mucho tratamiento que hagas, si se te pone delante una de una tonelada, te causa un trauma de por vida.

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