domingo, 20 de enero de 2008

Comiendo alimentos clonados

La Agencia Estadounidense de Alimentación (http://www.fda.gov) y la Agencia Europea de Seguridad Alimentaria (http://www.efsa.europa.eu) publican en sus páginas web sendos informes que corroboran que, desde el punto de vista científico, consumir alimentos clonados no conlleva ningún tipo de riesgo. De ahí que el gobierno de Estados Unidos decidió recientemente autorizar el consumo humano de alimentos que provienen de animales con idéntica carga genética. Según el Ejecutivo norteamericano, este tipo de comida "es tan segura como la de los animales criados de forma convencional" (http://www.antena3.com/a3noticias). Estados Unidos ha dado el primer paso y, seguramente, otros países secundaran su iniciativa. Para evitar que Europa también permita el consumo de alimentos clonados, el llamado Grupo de Ética de la Unión Europea (EGE, por sus siglas en inglés) no ha tardado en expresar sus "dudas" sobre esta práctica (http://ec.europa.eu). En su dictamen, el EGE duda de si clonar cabras, vacas o cerdos para obtener carne o leche es realmente ético. Me pone de bastante mal humor cuando se pone freno a un avance científico simplemente por fundamentos éticos o religiosos. Sí es cierto que hace falta un control exhaustivo de cualquier experimentación entorno a la clonación para evitar que se repita un episodio como el de la secta de los raelianos, que en 2002 aseguraban haber concebido a "Eve", el primer bebé clonado (http://www.elmundo.es). Pero hay que permitir que la comunidad científica siga perfeccionando la clonación terapéutica o regenerativa, lo que, en un futuro, pueda ayudar a tratar enfermedades como la esclerosis múltiple, los problemas cardíacos e incluso el daño medular. Me extraña que el EGE no haya puesto el grito en el cielo cuando se anunció la semana pasada la creación de embriones con células humanas y animales, también con fines terapéuticos (http://www.infobae.com). Por cierto, documentándome para este post, he encontrado un sorprendente artículo del año 2004. El protagonista es un cardenal de la Iglesia Católica, llamado Joseph Ratzinger. Decía en una conferencia en Roma que la clonación humana es más peligrosa que las armas de destrucción masiva (http://www.zenit.org). Podrían haberle invitado a las Azores...