lunes, 10 de diciembre de 2007

Socializar la luz solar

El culebrón diplomático desatado por el incidente entre el Rey y el presidente de Venezuela durante la última "Cumbre Iberoamericana" ha provocado, desde entonces, un alud de noticias sobre Hugo Chávez y su entorno. Ha conseguido monopolizar la sección de internacional de los informativos, ya sea con un improperio contra el monarca español, con una amenaza de nacionalizar los bancos "BBVA" y "Santander" o con su propuesta de reforma de la Constitución (por cierto, rechazada en referéndum hace un par de semanas). Todo es "noticia" y parece que Chávez lo sabe. Y le gusta. Chávez no ha logrado perpetuarse en el poder, pero, al menos, quiere perpetuarse en los medios de comunicación. Pues bien, sus opositores, los llamados "antichavistas", dicen que la última decisión de su presidente también entraría en ese paquete de "iniciativas populistas". El domingo, el líder bolivariano decidió cambiar la hora oficial de su país. Los relojes venezolanos se atrasaron 30 minutos, marcando las -0430 GMT.(http://lta.reuters.com). Desde Caracas, se dice que así han "socializado" la luz solar y justifican el cambio de hora utilizando los mismos argumentos que la Unión Europea para marearnos dos veces al año atrasando o adelantando los relojes una hora. Dicen que se ahorra energía. No entraré en ese debate y me centraré en el tema venezolano. Los opositores a Chávez califican la medida de "capricho" del presidente, quien ya cambió anteriormente el nombre del país, elementos en la bandera y el escudo. Pero esto no es todo... Con la medida, Venezuela se ha situado en un huso horario exclusivo, en el que no coincide con ningún otro país.(http://www.elpais.com). Pero, aunque no lo parezca, Chávez no es todopoderoso y hay algo que no podrá cambiar jamás: los hábitos de los niños. Según recogían algunos periódicos, al parecer, el lunes por la mañana hubo un caos en muchos colegios venezolanos, ya que los alumnos llegaban a horas distintas.(http://www.correodelcaroni.com) Y es que el reloj biológico no entiende de populismo.

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